HIDRATACIÓN EN VERANO

Entre el 60-75% de nosotros somos agua. El agua es un nutriente fundamental ya que desempeña múltiples funciones en nuestro organismo. Es importante para lubricar nuestras articulaciones, mantiene nuestra temperatura basal, controla el apetito, ayuda con nuestro tránsito intestinal, es una de las vías principales para eliminar toxinas y es primordial para mantener nuestro cuerpo hidratado.

Durante el verano, debido a las altas temperaturas, tendemos a deshidratarnos más. Es por ello que debemos tomar medidas para prevenir la deshidratación, las insolaciones y los golpes de calor. ¿Quieres saber cómo evitarlo? A continuación te damos unos consejos para que el calor no te juegue una mala pasada.

1. Aumenta la ingesta de líquido. Lo aconsejable es entre 2-2,5 litros al día, es decir, entre 8 y 10 vasos de agua. No bebas toda el agua de golpe. La ingesta más lenta ayuda a activar el metabolismo y a eliminar toxinas. Y, por supuesto, no esperes a tener sed para beber.

2. Si no eres un fanático del agua las siguientes alternativas pueden ser una muy buena elección. Las bebidas isotónicas nos ayudan a hidratar y a reponer sales minerales. Otra opción son las infusiones o tés y los zumos naturales.

3. Ingiere alimentos frescos: frutas y verduras. Come 5 piezas de fruta al día como sandía, naranja o melón. ¡Aprovecha la fruta de temporada que en verano hay mucha variedad! En cuanto a la verdura; la acelga, la lechuga o el tomate son buenos aliados.

4. Evita la exposición solar durante tiempos prolongados y durante las horas de mayor radiación solar, desde las 12.00h hasta las 16.00h.

5. Y no te olvides del mayor órgano que poseemos en el cuerpo, la piel. Las piscinas, la playa y la exposición solar hacen que la piel esté mucho más deshidratada. Apórtale la hidratación necesaria y no la descuides.

¡Que este verano no te pille de imprevisto el calor!