PIOJOS

¿Quién no ha tenido alguna vez piojos o conoce a alguien que los haya tenido?  Los piojos son pequeños insectos que viven en las cabezas de las personas. Se alimentan de sangre de nuestro cuero cabelludo y tienen una supervivencia de 30 días.  Durante el periodo en el que permanecen en nuestras cabezas van depositando huevos, también conocidos como liendres, los cuales tardan hasta dos semanas en eclosionar. Los sitios más comunes donde podemos encontrar tanto piojos como liendres son detrás de las orejas y cerca del cuello. Sin embargo, se pueden localizar en cualquier lado de la cabeza incluso en cejas y pestañas. Existen muchos mitos en torno a estos artrópodos y hoy vamos a desmontarlos:

Los piojos ni saltan ni vuelan. Se desplazan arrastrándose y para que se produzca contagio tiene que haber contacto cabeza con cabeza. Rara vez se puede dar contagio al compartir prendas como sombreros, diademas...

No son portadores de ninguna enfermedad ni presentan ningún riesgo para nuestra salud más allá del malestar y picazón que ocasionan.

Ni la higiene personal ni la limpieza se relacionan con estos. No por lavarnos el pelo con más frecuencia evitaremos infestarnos.

Los piojos sí sobreviven fuera de las cabezas. Pueden aguantar hasta 24 horas sin contacto con el cuero cabelludo.

No sólo niños pueden contagiarse. Cualquier adulto que esté en contacto con niños puede tener piojos. Cierto es que las edades que con más frecuencia se ven afectadas son de 3 a 11 años ya que a menudo los pequeños juntan las cabezas mientras juegan.

Tampoco se da en mayor frecuencia en melenas largas. Sin embargo, el cabello largo puede ser de gran ayuda para estos insectos para colonizar nuevos huéspedes haciendo de puente entre una persona y otra.

Los tratamientos existentes no matan las liendres. Actualmente no existe formulación alguna que consiga matarlas. Para acabar con ellas debemos retirarlas manualmente. Lo mejor es ayudarnos con una liendrera (peine de metal con dientes finos) y tener mucha paciencia. 

Los síntomas que nos pueden hacer sospechar que tenemos piojos son:

Fuerte picazón debido a la saliva que inyecta el piojo cuando nos muerde para alimentarse.

Sensación de cosquilleo en la cabeza.

Heridas  en el cuero cabelludo por rascado como causa de la picazón.

Problemas para dormir ya que el piojo es más activo en la oscuridad.


Cada vez son más frecuentes las consultas en la farmacia relacionadas con este problema, ¡pero hay que ser constantes y no perder la paciencia!