COSMÉTICA FACIAL: PASO 1, LA LIMPIEZA


Hoy empezamos una serie de entradas al blog que van a ir dedicadas a la realización de una rutina de cosmética facial, lo más simple posible, pero completa.

¿Y por dónde debemos empezar? 

Pues por supuesto, por la limpieza. Parece algo obvio, pero es un hecho que la mayoría de las personas no realizan una limpieza constante y adecuada. 

Constante, porque hay que hacerla mañana y noche (nos maquillemos o no), y adecuada, porque debemos usar los productos que se ajusten más a nuestro tipo de piel y por supuesto a nuestros gustos.


PIELES SECAS

Normalmente este tipo de pieles piden una limpieza a base de leches limpiadoras o aceites. Son texturas más fundentes que van a dar confort a esas pieles más secas. 

La limpieza se realiza añadiendo producto en un algodón o esponja desmaquillante y trabajando el producto para ir eliminando la suciedad. 

Esta limpieza debería ir acompañada de un tónico, que eliminase los restos de leche y dejase la piel fresca y tonificada.

 



PIELES GRASAS

Este tipo de pieles, al contrario que las más secas, suelen requerir productos de limpieza más ligeros, tipo agua micelar o geles de aclarado con agua. Estos productos suelen contener algún activo que limpia más en profundidad, que regula el exceso de sebo y que ayuda a matificar los brillos.

En este caso, humedeceríamos la piel con agua y masajearíamos directamente el producto sobre la piel. Después, aclararíamos con abundante agua.


  

PIELES NORMALES

En el caso de las pieles normales, podemos utilizar lo que más nos apetezca, pero teniendo cuidado de no usar productos muy astringentes que pueden dejar una sensación de tirantez en la piel.



 


DESMAQUILLANTES

Independientemente del tipo de piel que tengamos, si nos maquillamos, lo más recomendable por la noche es hacer una doble limpieza. Este ritual lo hemos copiado de las mujeres asiáticas, que están muy concienciadas con el aspecto perfecto y liso de su piel.

Primero usaríamos el desmaquillante elegido (sea leche, aceite o agua micelar), y después una limpieza al agua, con alguna espuma o gel. 

¿Por qué una doble limpieza? Para conseguir limpiar en profundidad la piel, para eliminar restos de maquillaje, pero también de sudor, de contaminación…

Y lo ideal sería terminar la rutina con algún tónico perfeccionador, ¡pero eso ya es a gusto del consumidor!

¿Qué os parece? ¿Son muchos pasos? ¿Ya los hacéis?
Las mujeres que lo hacen han notado la diferencia, ¡cuéntanos tu experiencia!